Creo que es en los momentos mas tristes de mi vida, donde la musica ha ido agarrando tanto sabor para mi, donde le saco las mejores notas y los mejores ritmos a mi bajo, sera que toco mejor cuando estoy triste? no lo creo.. pienso que aprendemos a valorar mucho mas las cosas en situaciones extremas y la musica nos llega duro y profundo, nos ahoga y nos transforma, por un segundo se siente que nuestro cuerpo solo es un instrumento mas, para poder sacar los sonidos que nuestro corazon o lo que sea que tengamos dentro quieren oir. dejamos de ser nosotros en materia y empezamos a transformarnos en el sonido, apreciando cada nota y cada tiempo como si floataramos y viajaramos como el viento entre un mundo de colores y rayos de luz.
haha diganme viajado, pero cuando uno toca con el sentimiento, basta con cerrar los ojos para sentirse atrapado entre tanta magia al mismo tiempo.. basta con dejar de “pensar” y sentir que la musica sigue, y seguira ahi, sacando lo mas profundo de ti..
cuando se viven momentos asi, se aprende a querer y a amar a la musica, a veces me parece absurdo como aun existen personas que la musica simplemente les da igual.. me gustaria poder hacer que todos sintieran el poder que existe en ella…




















